Imagen futura cuando Tonantzin termine su mandato en Cholula.... nada lejano a la realidad.
San Pedro Cholula se ha convertido en un ejemplo crudo de cómo la corrupción se enquista en los gobiernos municipales sin que nadie pague las consecuencias. La presidenta municipal Tonantzin Fernández enfrenta acusaciones directas de irregularidades fiscales y un déficit de 9.5 millones de pesos en las cuentas públicas, detectado por el exsíndico Iván Cuautle Minutti. En noviembre de 2025, su administración fue incluida en la lista oficial de revisiones por anomalías, aunque el proceso avanza con la parsimonia que suele proteger a los señalados.
Fernández responde con el manual clásico: anuncia investigaciones internas contra sus propios funcionarios y amenaza con denunciar al síndico por supuestos conflictos en el mercado municipal, en un intercambio de lodo que solo desvía la atención del desvío real de recursos. Su declaración de “cero tolerancia a la corrupción” resulta hueca cuando las pruebas apuntan al corazón de su gestión.
Detrás de este desorden persiste la protección heredada del exgobernador Salomón Céspedes Peregrina y la red de políticos de su sexenio, que impulsaron y solaparon el ascenso de Fernández, permitiendo que prácticas de opacidad y saqueo se reprodujeran sin freno.
Mientras la alcaldesa habla de conspiraciones políticas para desestabilizarla, los cholultecas siguen pagando el costo de un gobierno que administra millones con presunta irresponsabilidad y cero rendición de cuentas efectiva.
Con información de Karen Rubí Palomares y Julián romero Tehuitzil
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